Clientes enojados con su Seguro Médico (realidad) / Película “Días de vino y rosas” (ficción)
- Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

- hace 20 horas
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“… ¡Ya estoy harta de ti! … ¡ya estoy harta de tu aseguradora! … “
Así, la cliente, colérica, se escuchaba al otro lado de la línea.
En casos como el que ahora te refiero, lo primero que procuro es conservar la calma.
Lo hago mediante un gran esfuerzo de contención, pues debo confesar que, en algunos casos, he llegado a perder el equilibrio.
Cuando ello ha ocurrido, la experiencia me ha enseñado que los resultados son contraproducentes.
Intentar explicar a una persona que se encuentra en estado de alteración, por lo que juzga una mala atención de la compañía aseguradora y, por extensión, de su agente de seguros, es una tarea destinada al fracaso.
Hacerlo, de manera defensiva, intentando excluir responsabilidad, es igual de inútil.
Ni se diga, el caso extremo de confrontar al cliente o, discutir con él.
Lo que más me ha funcionado es, escuchar / tomar nota del detalle / ofrecer alternativas inmediatas (si las hay) o, mediatas (una vez consultado el caso con la aseguradora).
Sin embargo, el tema de esta entrega, no es platicar contigo mis experiencias desafortunadas con algunos clientes.
Desencuentros, días no tan buenos o peores, los hay en cualquier actividad y en cualquier empresa, sin importar el giro.
En lo que quiero adentrarme, es en la reflexión que me viene a la mente, cada vez que me ocurre algo así:
¿Qué estoy haciendo mal?
¿Qué me ha faltado por hacer?
Hace algún tiempo, en este mismo espacio, conversé ya, acerca de algunas “reglas” que debe observar el cliente ANTES de contratar un Seguro de Gastos Médicos Mayores (SGMM). Te dejo el enlace. Vale la pena tenerlas siempre en cuenta.
El otro tema que quiero tratar ahora, es el relativo a la tramitología que se presenta, casi siempre, al hacer uso de las coberturas o beneficios implícitos en un SGMM.
En primer lugar, el Seguro de GMM es un seguro demasiado técnico y en el cual intervienen muchas personas y aun muchas empresas, aparte de la propia aseguradora.
Me refiero a hospitales, laboratorios, médicos, enfermeras, servicios de traslado, servicios de urgencia, servicio remoto o a distancia, servicios locales o servicios foráneos o, incluso, servicios en el extranjero, entre otros.
Amén, desde luego, de los Centros de Atención (Call-Center) de cada una de estas entidades.
Hoy, en día, las APPS, la “tecnología en la palma de tu mano”.
Cada compañía, con sus propias normas y reglas.
La aseguradora, al final, se encarga de aglutinar todo este disperso, en un conjunto coherente, en el cual, dependiendo del plan que hayas contratado, existen:
I.- Nivel hospitalario, es decir, lista de hospitales con convenio, a los que puedes acudir,
II.- Tabulador Médico, es decir, lista de procedimientos terapéuticos o intervenciones quirúrgicas, más frecuentes y, cantidades máximas que se pagan a cada profesional (médico, primer ayudante, segundo ayudante, anestesista, enfermero),
III.- Servicios programados, de manera adelantada, con la aseguradora, con médicos y hospitales de red (siempre recomendable hacerlo). Por lo regular, aplica en enfermedades, cuando previo diagnóstico médico, se ha determinado su necesidad,
IV.- Servicios de urgencia, aplicables generalmente, en casos de accidente, cuando el tiempo de atención apremia y, en servicios de emergencia, cuando el padecimiento surge de improviso y no admite demora,
V.- Servicios preventivos, los cuales cada más, incluyen las aseguradoras, bien como coberturas adicionales, bien como planes integrales y, cuyo objetivo último, es que el cliente tenga la oportunidad de “monitorear” su estado de salud y no, por el contrario, acudir al médico u hospital solo “cuando ya no aguanta el dolor”. Un ejemplo de este tipo de servicios son las consultas de primer nivel con médicos generales o especialistas y, desde luego, las consultas dentales,
VI.- Formatos y requisitos de documentación aplicables en cada caso (Informe Médico, Recetas, Estudios Clínicos, Identificación del cliente, Número de Cuenta Bancaria del cliente para indemnizaciones o reembolsos, No. de Póliza, entre otros),
VII.- Formatos y requisitos de los proveedores finales de los servicios, de manera destacada, en el caso de los Hospitales.
La mayor parte de las aseguradoras y sus distintos planes y proveedores, incluyen los siete apartados antes enunciados.
Es nuestro deber, como agentes, darlos a conocer (y explicar) desde el principio a los clientes.
Para los clientes, es altamente recomendable, investigar con ANTICIPACIÓN su nivel hospitalario; tabulador médico; servicios programados; servicios de urgencia / emergencia, y servicios preventivos, incluidos en su SGMM.
Así, con este binomio, lograremos, quizás, cada vez menos clientes enojados con su Seguro Médico.
Y…tú… ahora mismo…
¿Ya conoces qué incluye y qué no incluye tu Seguro Médico?

Días de vino y rosas (Days of Wine and Roses) (ficción)
Kirsten, es una excelente asistenta administrativa. Su inteligencia y esmero, le han valido desempeñar el puesto para el principal ejecutivo de la compañía. Por su parte, Joe, trabaja en la misma entidad, como director de Relaciones Públicas.
Aunque Kirsten y Joe colaboran en la misma corporación, se conocen, de manera casual, por fuera de la misma.
Joe, a cuyo cargo, como director de Relaciones Públicas, está la imagen de la compañía tiene, dentro de sus responsabilidades, la de organizar eventos de carácter social con los principales clientes o prospectos.
Para cumplir con dicha función contrata, entre otros, a edecanes cuya función es auxiliar, orientar e informar a los clientes en esas reuniones.
Siempre procura escoger a mujeres jóvenes y atractivas.
En una ocasión, el evento social se lleva a cabo en un yate anclado en la bahía, razón por la cual, cita a las edecanes convocadas a una hora determinada en el muelle, para abordar la lancha de traslado al buque.
Kirsten, llega sobre la hora, y Joe, al confundirla con una de las edecanes, le llama la atención por su impuntualidad y, por su vestimenta, según él, poco apropiada para el evento.
“…qué indumentaria… deberías haberte puesto un traje de cóctel… algo más elegante… esto no es un juego de niños… hay que llamar la atención… “
Al concluir el breve traslado hasta el yate, Kirsten baja primero que nadie, ignorando (de nuevo) los gritos de Joe, que pretende, sobre todo a ella, darle “las ultimas instrucciones” sobre el trabajo a realizar.
“… eh tú… ¡espera un momento!… eh, tú… ¡pero qué carácter!… “
Al bajar Joe, se percata de que su jefe, saluda a Kirsten de manera cordial y comedida, agradeciendo su presencia y, solo entonces cae en cuenta de su error.
Al día siguiente, en la oficina, Joe se apersona al privado de su jefe, con la intención de disculparse con Kirsten.
Kirsten le menciona que no tiene necesidad de hacerlo, pero él insiste y, para reforzar su arrepentimiento, le lleva de regalo unas galletas de mantequilla de cacahuate que ella no acepta.
“… conseguirá usted que me vuelva antipática… las galletas de mantequilla de cacahuate me dan… ¡náuseas!… “
Disgustado Joe se retira de la oficina, no sin antes espetarle, acerca de su actitud, para él, de prepotencia.
“… pensando en lo que hay qué hacer para vivir… se me ocurre una pregunta… qué cualidad especial cree usted tener para estar sentada durante todo el día hablando con el jefe… ya sé la clase de trabajo que hace usted… contesta su correspondencia particular… le acompaña a las reuniones... y se pasa medio día leyendo… mientras dos mecanógrafas que ganan la mitad que usted… ¡le hacen todo el trabajo!... “
Ella le responde que, en todo caso, son compañeros de trabajo, y que pueden colaborar sin requisito previo de “caerse bien”.
Ese día, al término de la jornada, coinciden en los elevadores y, a la salida del edificio, Joe, herido en su amor propio, le dice que, además de las galletas de cacahuate, pensaba invitarle a cenar para “fumar la pipa de la paz”.
Kirsten, en principio se rehúsa, pero recapacita, tal vez pensando en no escalar el conflicto y, finalmente, acepta el ofrecimiento de cenar con Joe.
Durante la cena Joe no para de hablar de su origen citadino, de su formación profesional y de sus aspiraciones de ascender dentro de la empresa, aunque para ello tenga que organizar esas fiestas para los clientes, encargo que considera impropio de sus capacidades.
Acompaña su conversación, ingiriendo un trago tras otro, sin preocuparse de lo que Kirsten pueda pensar de su evidente y desmedida afición por la bebida.
“…qué cosa tiene usted contra el alcohol… no veo ninguna utilidad en la bebida… le hace a uno sentirse bien… yo ya me siento bien… además, no me gusta su sabor… qué le gusta a usted… el chocolate… ¿el chocolate?... el chocolate me gusta a rabiar… entonces… espere un momento… combinado perfecto brandy alexander con… ¡chocolate!…
Kirsten, reservada, escucha más y habla menos. Le platica que ella, a diferencia suya, proviene del campo, de un pequeño pueblo, en el cual su padre (a quien procura visitar cada vez que puede), se desempeña como floricultor.
“… ¿ha ido usted alguna vez hasta San Mateo? … Planteles de Arnesen… esa es mi casa…bueno… lo era… mi padre es un hombre maravilloso… un buen hombre… pero yo desde muy joven me decía eres bonita… muy bonita… demasiado para vivir aquí… y yo ahí… pasaba inadvertida… ¡malgastando mi belleza en el aire del desierto! ...”
Para ella, le comenta, estar en el puesto de secretaria del director general es ya, en sí mismo, un gran logro profesional.
“… biblioteca de grandes autores… volumen quinto… de la J a la L … mi padre me regaló la colección completa… y me dijo que si era capaz de aprendérmelo todo… sabría tanto… como si hubiese estudiado en la universidad… ¡oh!... como está en la J… equivale a… ¡la mitad de una carrera !..”
Dos seres, pertenecientes a universos tan diferentes y que se conocieron “con el pie izquierdo”, parecen destinados (una vez concluida la cena de desagravio) a continuar sus vidas, cada quien por su lado.
Pero el azar, de nuevo, tiene para ellos… otros planes.
Película estadounidense, ganadora del premio Oscar 1963, en la categoría de mejor canción (Days of Wine and Roses) y nominada al mismo premio, en las categorías de mejor actor (Lemmon) y mejor actriz (Remick).
Asimismo, película ganadora del Premio Concha de Plata, del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en 1963. Categorías: mejor director (Blake Edwards); mejor actor (Jack Lemmon), y mejor actriz (Lee Remick).
Dirige Blake Edwards. Actúan en los papeles principales: Jack Lemmon, Lee Remick, Jack Klugman y Charles Bickford.

Acto de amor
En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.
Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.
Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.
Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Corolario
Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.
Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.
Si es así, coméntame.
En casi contrario (se vale), también… coméntame.
Finalmente recuerda:
“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”
Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.
24 / febrero / 2026
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Agente Profesional de Seguros
9991-929563



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