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Educación Universitaria, ahorrar o esperar (realidad), Película Los últimos 10 años (The Last 10 Years) (ficción)

Foto del escritor: Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
30 jul
6 min de lectura

Me arrepiento de no haber tomado ese seguro educativo cuando me lo ofrecieron por vez primera”.

 

Ahora, empeño gran parte de mi dinero en pagar colegiaturas y, cada día, con los aumentos, me cuesta más trabajo”.

 

Y mi hijo… esa es la carrera que quiere estudiar y… en esa universidad”.

 

 

Son algunos de los lamentos a destiempo que he escuchado por parte de algunos clientes.

 

Entonces el dilema que se plantea, arriba, como título, NO es de ninguna forma, algo menor.

 

De hecho, ya había sido motivo de una entrega anterior. No obstante, dada su relevancia, vale mucho la pena retomarlo.

 

Veamos: si pensamos de manera positiva que nuestros hijos crecerán y se desarrollaran de manera consecuente, entonces el momento de cursar una educación superior, llegará, aunque en el presente lo veamos como lejano y aún distante.

 

La pregunta correcta sería entonces:

 

¿Comienzo a ahorrar desde ahora o, lo dejo para después?

 

La respuesta, aunque parezca obvia, no resulta tan sencilla.

 

Los ingresos que percibimos están comprometidos en gran medida por nuestras necesidades ACTUALES (calzado, vestido, sustento, alimentación, colegiaturas, luz, agua, renta o hipoteca, médico y medicinas, gasolina, transportación, deportes, Impuestos, Internet, entre otros).

 

Por esa razón, el primer paso sería llevar a cabo un análisis de nuestros recursos económicos mensuales FIJOS y, dentro del mismo, un examen, de a dónde se destinan dichos recursos por rubros (como los ya mencionados).

 

Es decir, en términos llanos: un Presupuesto de Ingresos y Gastos.

 

Si lo que queremos es generar un ahorro, la tarea no termina con la elaboración de este Presupuesto, aunque SI nos dará una primera respuesta a la interrogante:

 

¿Cuento o no, con margen para ahorrar?

 

Si la respuesta es positiva, lo siguiente sería llevar a cabo un plan consistente en destinar una cantidad constante a ese ahorro, e indagar acerca de las herramientas financieras que mejor me lo permitan

 

Una cantidad que me comprometa, pero “no me ahorque”, pues de ser así, en cualquier momento, terminaría abandonando la meta de ahorrar.

 

Ahora bien, si la respuesta a la pregunta mencionada es NO, es decir, después de analizar, concluimos que no hay espacio para ningún ahorro, en este caso, la tarea tampoco se termina aquí.

 

Aunque la mayoría pensaríamos que “ya no hay nada que hacer”, el asunto es exactamente, al contrario: hay por mucho por hacer.

 

¿De qué estamos hablando?

 

De profundizar (presupuesto elaborado de por medio) en nuestro estilo de vida. En otras palabras: “en qué se nos va el dinero”.

 

Claro, como ya se dijo, gran parte de los ingresos ya están comprometidos y, ahí, nada por hacer.

 

Lo que tendríamos que revisar es la parte “no comprometida” pero que, de todos modos, gastamos: entretenimiento, diversiones, pequeños lujos, antojos, viajes, moda, juegos.

 

Es un análisis, digamos, más personal.

 

El detalle, nos podría abrir opciones para el ahorro.

 

Parece algo sencillo, pero requiere de tiempo y, de manera ideal, apoyarse en una buena asesoría, tal vez, de un tercero que nos vea “por fuera y de cuerpo entero”.

 

Nadie va a renunciar a vivir su vida diaria, en aras de un hipotético futuro.

 

Desde luego, nadie en sano juicio lo propondría, pues sería como decir:

 

Sufra ahora y… disfrute mañana…

 

No, nada que ver.

 

Es hacer una pausa inteligente y revisar, en materia de dinero, cómo estamos ahora y, cómo desearíamos estar en un futuro.

 

Nosotros mismos y… ¡nuestros seres queridos!

 

Y tú…

 

¿Has hecho esa pausa?

 

¿Tienes ya tu Presupuesto”?

Los últimos 10 años (The Last 10 Years) (ficción)

Matsuri Takabashi es una joven veinteañera, con los sueños propios y expectativas de su edad. Kazuto Manabe, es un excompañero de Matsuri; estudiaron en la misma escuela la educación elemental.

 

Matsuri, ahora, cursa sus estudios universitarios.

 

Combina sus actividades escolares, con su gusto por la literatura y su inclinación por escribir. Desde la secundaria, sus relatos han sido apreciados por sus condiscípulos, pero más aún, por sus maestros.

 

Un buen día sufre un desvanecimiento, y acaba en el hospital, del cual no saldrá sino hasta dos años después. 

 

Le han detectado una rara enfermedad que ha comprometido sus pulmones de manera severa.

 

Ha sido atendida por los mejores médicos, quienes, con esfuerzo supremo, han logrado estabilizarla y, así, le autorizan al fin, a convalecer en su casa con cuidados extremos.

 

La rareza de la enfermedad (un caso en 1 millón), y la carencia de un tratamiento efectivo, determinan un pronóstico que más bien parece una sentencia:

 

A Matsuri, le quedan, a lo sumo, 10 años de vida.

 

El médico tratante ha sido claro, con la propia Matsuri y, desde luego, también con sus padres y con su hermana mayor:

 

Deberá seguir una estricta medicación, alimentación sana, lo más natural posible, y llevar una vida libre de agitación y esfuerzos físicos.

 

Acudir con regularidad para valorar la evolución de la enfermedad y, desde luego, ante cualquier recaída.

 

Su entorno familiar (madre, padre, hermana mayor) le han arropado, le prodigan atenciones y tratan, en todo momento, de inyectarle un optimismo basado más en su cariño, que en la realidad.

 

Matsuri, a todo ello, responde con su propia entereza y con la fuerza interior que le impulsa a seguir adelante… aunque sea…

 

¡Los últimos diez años de su vida!

 

Kazuto Manabe, proviene de una familia provinciana pero acomodada. Ahí, el dinero nunca ha sido problema ni obstáculo.

 

El padre de Kazuto se ha forjado la expectativa de que su hijo continúe la senda del negocio familiar y desde siempre, así se lo ha hecho notar.

 

Sin embargo, Kazuto, desde su niñez, ha dado pruebas de su independencia, traducida en travesuras que el padre ha juzgado como tales.

 

En la adolescencia se ha hecho evidente que Kazuto no desea seguir, al menos no exactamente, la senda recorrida por su padre.

 

Así la relación padre-hijo, con el paso de los años, se ha venido deteriorando y, en el presente, es un juego de voluntades para ver quien acaba imponiendo la suya.

 

Kazuto “tira los dados”:

 

Abandona la provincia, la comodidad del hogar y parece renunciar a las redes de seguridad familiar y económica auspiciadas por su padre.

 

Se instala en Tokio, en un minúsculo departamento y comienza el enfrentamiento consigo mismo, detrás del cual subyace la pregunta:

 

¿Quién soy y para qué estoy aquí?

 

Los destinos de Matsuri y Kazuto se van a cruzar pronto.

 

De ese encuentro, y de las fatalidades que cada uno viene cargando, se producirán nuevas batallas y surgirán nuevas y aterradoras interrogantes para cada uno de ellos.

 

La juventud, la época de las grandes expectativas, de los sueños infinitos, donde la conquista de lo imposible es tan sólo un reto más, donde la grandeza se mide “de la cabeza al cielo”, donde el amor envuelve y la pasión atrapa.

 

¿Lo será para Matsuri?

 

¿Lo será para Kazuto?

 

Película japonesa de 2022, extrañamente ausente, dada su calidad, del debido reconocimiento en el circuito de Festivales Internacionales de Cine.

 

 Michihito Fujii, el director, en cambio, tiene una amplia y reconocida trayectoria por la Academia Japonesa de Cine.

 

Dirige Mchihito Fujii. Actúan en los papeles principales: Nana Komatsu, Kentaró Sacaguchi, Yúki Yamada, Nao Honda, Lily Franki, Hideko Hara, y Haru Kuroki.

Acto de amor

En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.

 

Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.

 

Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.

 

Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Corolario

 

            Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.

 

            Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.

 

            Si es así, coméntame.

 

            En casi contrario (se vale), también… coméntame.

 

Finalmente recuerda:

“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”

 

Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.

29 / julio / 2026

Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

Agente Profesional de Seguros

9991-929563

 
 
 

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