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Los años 60 y los Seguros Médicos (realidad), Película Jezabel (ficción)

Foto del escritor: Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
hace 1 día
8 min de lectura

Los años sesenta, para los que tuvimos la fortuna de transcurrir parte de nuestra existencia, a través de ellos, fueron… ¡verdaderamente maravillosos!

 

Hubo avances inconmensurables en todos los aspectos de la vida: SALUD, CIENCIA, DEPORTES, TECNOLOGÍA.

 

Sólo por poner un par de ejemplos:

 

Cómo olvidar al Dr. Christian Barnard y el primer trasplante de corazón en el mundo.

 

Y cómo no conmoverse, al evocar el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong posó un pie en la luna y dijo:

 

«Es un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad»

 

Podríamos dedicar toda esta entrega a rememorar las grandes cosas que ocurrieron en esa década de los sesenta del siglo pasado (también, las terribles, que las hubo) pero, infelizmente, no es el tema.

 

Los años sesenta a los que me refiero, es la EDAD de los individuos que la alcanzan y entonces, sólo hasta ese momento, se percatan que su Seguro Médico comienza a crujir igual que sus huesos.

 

Veamos:

 

1.- Si no cuento con un Seguro Médico, casi es imposible contratar uno. La mayoría de las aseguradoras permiten la contratación hasta los 64 años.

 

Hay excepciones: es decir, aseguradoras donde pudiera ser factible, si se goza de excelente salud comprobable, contratar hasta los setenta años o más.

 

Pero son eso, excepciones.

 

2.- Si tengo un Seguro Médico, porque tuve la prevención y el presupuesto, para contratarlo antes de llegar al límite de edad mencionado, entonces el tema principal es económico:

 

Las renovaciones anuales, año con año, se vuelven demasiado COSTOSAS.

 

En algunos casos, se vuelven imposibles de seguir pagando.

 

Estamos hablando de AUMENTOS, de un año a otro, entre el 25% y el 50% en el Costo-Prima-Anual. Existen casos, de 60% y, otros, lamentables, de más de esta última cifra.

 

Me ha tocado escuchar a esos clientes angustiados:

 

¿Acaso piensa la aseguradora que a mi me aumentan el SUELDO en ese rango cada año?

 

Las utilidades de mi negocio apenas crecieron el año pasado un esforzado diez por ciento. ¿De dónde piensa la aseguradora que voy a pagar?

 

Yo vivo de mi pensión y esa, cuando mucho aumenta lo que la inflación. ¿De dónde saco el resto para sostener mi Seguro Médico?

 

En varias entregas anteriores ya hemos tocado el tema del BRUTAL encarecimiento de los Seguros Médicos, y algunas de sus razones.

 

De la misma forma, hemos abordado el tema del Seguro de Gastos Médicos, desde distintas ópticas.

 

Para los que se interesen en ahondar, les dejó los enlaces respectivos:

 

 

 

 

 

 

 

 

Rencausemos nuestro tema de hoy.

 

  Cuando los clientes llegan “a los sesenta”, entonces ya no son los fabulosos años.

 

Hemos dicho que en torno al conglomerado de la SALUD participan muchos actores, aparte de las aseguradoras: hospitales, médicos, laboratorios, fabricantes de equipos médicos, sociedades y empresas de investigación en nuevas tecnologías para la salud, autoridades de SALUD, nacionales y extranjeras, entre muchos otros.

 

Y cada uno, directa o indirectamente, aporta en este proceso de encarecimiento.

 

Ya hemos comentado, asimismo, del estilo de vida que nos impone la modernidad, y que se traduce, entre otros, en malos hábitos alimenticios.

 

La joya de la corona, el sedentarismo, también tiene mucho que decir al respecto.

 

Es decir, las personas, potenciales usuarios de los Seguros Médicos, también aportamos, con un mal estado de salud, al encarecimiento.

 

Es un sistema o, como ahora se usa decir, “es un ECOSISTEMA”.

 

Y en ese ecosistema, como en todos los sistemas, es el sistema el que determina el comportamiento de sus partes y, no, al contrario.

 

Si, suena terrible, pero es así de contundente.

 

Continuemos.

 

En mi caso, como Agente de Seguros, cuando escucho las exclamaciones preocupadas de mis clientes, tengo que dejar de lado su pesar (y el mío) y mostrar las alternativas a su alcance, que, si bien no son muchas, si existen. Veamos:

 

1.- Una primera, es solicitar a la aseguradora en turno que reconsidere su caso, es decir, haga una revisión y determine una posible corrección a la baja.

 

Debo decir que esta alternativa, tiene pocas probabilidades de éxito.

 

Por lo regular, las aseguradoras, ya consideraron todos los factores del caso, y su fallo inapelable será: “nada que hacer”.

 

2.- Entonces vienen las otras alternativas, básicamente, REVISAR la Póliza, su Estructura, a saber:

 

2.1.- Cobertura Básica,

 

2.2.- Coberturas Adicionales,

 

2.3.- Nivel Hospitalario,

 

2.4.- Tabulador Médico,

 

2.5.- Deducible,

 

2.6.- Coaseguro.

 

3.- Después de la revisión, las RECOMENDACIONES:

 

3.1- Excluir las Coberturas Adicionales a la Básica, “menos” necesarias, o que se puedan cubrir de otra forma.

 

3.2.- Ajustar (a la baja) el Nivel Hospitalario

 

3.3.- Cambiar a un Tabulador Médico de menor nivel

 

3.4.- Aumentar el DEDUCIBLE

 

3.5.- Aumentar el Coaseguro.

 

Ninguno de estos caminos, al final, será el idóneo para los clientes, pues cada uno implica renunciar a algo que se consideró IMPORTANTE en su momento, y por ello se contrató.

 

Pero, si lo que se desea es CONSERVAR el Seguro Médico y, con esos “ajustes” se puede alcanzar el Costo-Prima-Anual que lo permita, pues ya está.

 

En caso extremo, la última recomendación sería:

 

Coloca el DEDUCIBLE MÁXIMO que te permita la Aseguradora.

 

Así, obtendrás el Costo-Prima-Anual, más económico posible.

 

Vendrán las objeciones:

 

“pero así, ¿cuándo voy a usar el Seguro?”

 

Y las respuestas:

 

Cuando te suceda algo verdaderamente CATASTRÓFICO.

 

“¿Y cómo es eso?”

 

Cuando te ocurra una enfermedad GRAVE.

 

Una enfermedad LARGA.

 

 Una enfermedad COSTOSA.

 

¿Y tú, cómo cuidas tu Salud?

 

 

¿Tienes un Seguro Médico?

 

 

¿Has pensado en adquirir uno?

Jezabel (Jezebel) (ficción)

 

Julie Marsden es heredera única de una familia tradicional de la ciudad de Nueva Orleans en el año de 1852. Preston Dillard, es su prometido, y es un banquero de segunda generación. Buck Cantrell es un joven hacendado, antiguo pretendiente de Julie. Ted Dillard, es el hermano menor de Preston. Belle Massey, es la tía de Julie. Theopholus Bogardus, con grado de General, es el tutor de Julie. Dr. Livingstone, es médico de profesión, consejero del Banco Dillard, y amigo de la familia.

 

            Julie tiene, de nacimiento, un carácter impulsivo. Ha crecido sin mayores ataduras que las que tratan de imponerle el General Bogardus, en su carácter de tutor y, sobre todo, su tía, Belle Massey.

 

            A diferencia de la mayoría de las chicas de su edad, Julie ama la libertad y la practica en los hechos. Le gusta el contacto con la naturaleza, monta a caballo, ha tenido pretendientes a montones y frecuentemente, viola las reglas, incluso, en su forma de vestir.

 

“… Ti Bat, no te quedes ahí con los ojos como platos…sabe que le tienes miedo…si señorita Julie, pero muerde… pues muérdele a él tú también…”

 

Preston Dillard, es su prometido en turno, pero no obstante el amor mutuo que les une, los separa la rigidez de comportamiento de Preston, que choca, frecuentemente, con el aire liberal de Julie.

 

Han roto su compromiso a punto del altar, en varias ocasiones. Ahora, todo indica, que va en serio.

 

“os deseo y a ti, a Pres, toda la felicidad… y mucha salud… y mucha prosperidad… dijiste lo mismo la última vez que Pres y yo nos prometimos… seguiremos diciéndolo hasta que os caséis…”

 

Preston, está al frente del Banco Dillard, fundado por su padre. Tiene varios proyectos importantes de inversión en la región. Entre los más destacados está el financiar la construcción del ferrocarril del pacífico, que refuerce el comercio de Nueva Orleans con el Este del país.

 

En el norte, los ferrocarriles son toda una realidad, pero, en el sur, aun prefieren el transporte marítimo para los negocios, y los carruajes tirados por caballos para el traslado urbano.

 

“… esas teteras humeantes asustan a mis caballos… cuando nace un potro pienso en cruzarlo con una lámpara de aceite…no son buenos para la salud con tanto humo…”

 

            La tía Belle Massey, como se le conoce de forma cariñosa, batalla mucho con el comportamiento de Julie. Piensa, que el compromiso formal de matrimonio con Preston, es una gran oportunidad para Julie “siente cabeza”. También para que ella, como su tía, se libere de esa responsabilidad

 

Estamos en el año 1852, y faltan menos de diez, para que se desate la guerra de secesión en la unión americana. Se sienten las tensiones, entre los que abogan por la abolición de la esclavitud (norte), y los que oponen a ello (sur).

 

No falta tanto, para que Julie y Preston libren su propia batalla de secesión. A diferencia de las anteriores, esta será la definitiva.

 

La sociedad se prepara para celebración anual conocida como “Baile Olympia”.

 

A este festejo acuden las mejores familias. Las damas jóvenes en busca de casamiento, van, todas, vestidas de blanco en señal de soltería.

 

Julie se empeña en poner una vez más, a prueba el amor y la resistencia de Preston. Acude ataviada con un vestido magnífico que resalta su hermosura, pero cuyo color rojo, rompe brutalmente la etiqueta femenina de la época.

 

Preston, caballero enamorado, acepta el reto de acompañar a su desafiante pareja. Infelizmente, en el evento, aunque nadie se atreve a ofenderles de frente, si son motivo de escarnio en voz baja y, de lejanía evidente en el trato.

 

Al terminar la velada, Preston, humillado, acompaña a Julie a su casa, por última vez.

 

“…Buenas noches tía Belle… Adiós Julie… ¿es todo lo que tienes que decirme?… no hay nada más que decir…es evidente que lo tenías previsto…No, Julie. Tú me has obligado. Adiós, Pres… Adiós, Julie…”

 

 

EL Dr. Livingstone y algunos que piensan como él, abogan por cambios en los hábitos y costumbres de la vida en la ciudad y sus alrededores, en pro de la SALUD.

 

“… desde cuándo le preocupa lo que es bueno para la salud… ya empieza… se acordará de la epidemia de los años treinta… o es demasiado viejo… lo sabía… y seguiré gritando hasta que hagan algo…para limpiar la ciudad de tanta porquería… llevo años inculcando sentido común en sus cabezas huecas…”

 

Los pantanos que la rodean, la preferencia por el comercio pluvial, así como la contaminación provocada por las heces de los caballos que tiran los carruajes de los poderosos, son su principal motivo de preocupación.

 

“… Pero les advierto y a usted señor Jean La Cur, miembro del ayuntamiento… y a todos ustedes… si hay otra epidemia de fiebre amarilla como la del 30…no habrá hombres para enterrar a los muertos… no habrá ciudad donde poner el ferrocarril…”

 

Estamos en el año 1852, y el Dr. Livingstone menciona la posibilidad de otra epidemia de fiebre amarilla, como la ocurrida veinte años atrás. De ser así, esta vez la MUERTE dejará caer su guadaña sin piedad ni distingos.

 

Al amor entre Julie y Preston, la muerte prematura le ha alcanzado ya…

 

¿Morirán ellos también?

 

 

Película estadounidense de 1938, ganadora de dos premios Óscar de la Academia: mejor actriz (para Bette Davis), y mejor actriz de reparto (para Fay Bainter), y nominada en otras tres categorías (mejor película; mejor fotografía, y mejor banda sonora).

Dirige William Wyler. Actúan en los papeles principales: Bette Davis, Fay Bainter, Henry Fonda, George Brent, Richard Cromwell, y Margaret Lindsay.

Acto de amor

 

En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.

 

Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.

 

Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.

 

Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Finalmente recuerda:


“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”

 

Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.

30 / septiembre / 2026

Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

Agente Profesional de Seguros

9991-929563

 
 
 

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