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Hábitos alimenticios y los Seguros Médicos (realidad), Película La Heredera (ficción)

Foto del escritor: Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
31 ago
6 min de lectura

En una entrega reciente afirmábamos:

 

“… Los costos de los Seguros de Gastos Médicos Mayores, se han incrementado en años recientes, de manera severa…”

 

Ahí, mencionábamos las cinco razones principales de este encarecimiento:

 

1/a.- Cambio en la Edad de los Asegurados.

 

2/a.- Inflación Médica.

 

3/a.- Epidemiología.

 

4/a.- Nuevas tecnologías y medicamentos.

 

5/a.- Costo de padecimientos.

 

Al respecto, planteábamos dos preguntas y una afirmación:

 

“1/a.- ¿Es posible revertir o al menos atenuar esta tendencia drásticamente alcista? “

 

“2/a.- ¿Qué acciones contundentes se tendrían que tomar al respecto?”

 

“En esta comunidad están, en los extremos, por una parte, las aseguradoras y, por el otro lado, los usuarios o clientes de este tipo de seguros”.

 

Ahora bien, veamos:

 

1.- Nosotros, como usuarios o clientes, no podemos controlar lo que hacen o dejan de hacer las aseguradoras, pero

 

2.- Si podemos controlar, o al menos intentar, lo que hacemos en nuestro entorno.

 

Por ello, hoy hablaremos de nuestros hábitos alimenticios.

 

Cualquiera pudiera preguntarse: “qué tiene ello que ver con el costo altísimo de los seguros médicos”.

 

Tiene que ver y mucho.

 

Algunas de las enfermedades crónico degenerativas (las más caras en su tratamiento) son producto, en gran parte, de esos hábitos alimenticios.

 

Es un hecho innegable, con el devenir de los años, producto de las necesidades económicas y, por ende, de la agitada vida diaria, nuestro estilo de vida, nos impide comer (como antaño) en nuestra casa y, con alimentos preparados y cocinados ahí.

 

Ahora solemos comer: “lo que sea, donde sea y a la hora que sea”.

 

Ello, nos ha conducido al hábito alimenticio de la “comida rápida” (fast food).

 

Peor aún, a sustituir la alimentación diaria, por la llamada “comida chatarra”.

 

Frituras, emparedados prefabricados, hot dogs o “perros calientes”, hamburguesas y, toda clase de alimentos procesados con conservadores para su mayor duración en los exhibidores.

 

Hace ya varios años, diversas sociedades, asociaciones, profesionales médicos, conglomerados científicos y especialistas en nutrición, dan cuenta de las consecuencias negativas que, para la SALUD de la población en general, ha significado este cambio vertiginoso.

 

Una de esas consecuencias nocivas es el sobrepeso, que sufrimos la mayoría de la población, derivado de la ingesta de los “alimentos” antes referidos, mismos que solemos acompañar con bebidas gaseosas, con altos contenidos de azúcar (o sustitutos, a veces, más perniciosos).

 

Ahora sabemos que el exceso de grasa corporal, misma que en los casos más álgidos deriva en obesidad, u en obesidad mórbida, es desencadenante de diversas enfermedades crónicas, entre las cuales destacan la diabetes y la hipertensión.

 

No es fácil imaginar un regreso a nuestros hábitos alimenticios de antaño, sin duda, más sanos. Pero siempre que estemos conscientes del grave problema de SALUD a que nos enfrentamos como sociedad en general, cualquier acción por pequeña que sea, será bienvenida.

 

Ahora se ha pensado que siempre será mejor, prepararnos cualquier alimento en casa para transportar u consumir, sea en nuestro lugar de trabajo, sea en la escuela, o en cualquier lugar donde “nos sorprenda el hambre”, que irnos por el camino fácil de la comida chatarra y las bebidas azucaradas.

 

Es una acción, sí pequeña (que requiere un gran esfuerzo adicional en su preparación previa) pero que puede ser la “semilla” de un cambio a recuperar una alimentación sana.

 

Queda el otro gran tema en la materia: nuestra vida sedentaria.

 

Pero eso, será otro motivo del que hablaremos en su oportunidad.

 

Por ahora, te pregunto:

 

¿Y tú, como te alimentas a diario?

 

¿Continúas siendo cliente frecuente de la comida chatarra y de las bebidas azucaradas?

 

O, por el contrario, ya haces el esfuerzo de preparar en casa lo que habrán de consumir tú, y los tuyos, al otro día.

La Heredera (The Heiress) (ficción)

 

Catherine Slooper es la rica heredera de una familia tradicional de la ciudad de Nueva York a mediados del siglo XIX. Austin Slooper, es su padre, y es un reconocido médico en su comunidad. Morris Townsend, es un joven y apuesto caballero, que recién regresa de Europa, donde estuvo viajando por años. Lavinia Penniman, es la tía de Catherine.

 

Catherine es joven y, aunque no es de una belleza perfecta, tiene su propio encanto, aunque ella se reconoce a sí misma como poco atractiva para los hombres de su entorno.

 

Por esa razón, aunada a su propia timidez, con el paso del tiempo se ha refugiado en actividades hogareñas, como supervisar la comida para su padre, y en el bordado, que es su gran pasión.

 

Prefiere pasar sus días en casa y lejos del bullicio de las fiestas y reuniones propias de su edad.

 

Austin Slooper, su padre, a su vez, vive ensimismado en las responsabilidades propias de su profesión como médico, a las que dedica la mayor parte de su tiempo.

 

Ese grado de inmersión en sí mismo, se ha acentuado a partir de la pérdida de su esposa (la mamá de Catherine), a la que se encontraba emocional y profundamente ligado y, a la cual, no ha conseguido olvidar.

 

Tal vez sin pensarlo, Austin compara en secreto la belleza, cultura, simpatía y desenvoltura de su difunta esposa, con lo que él considera poca gracia, escasos conocimientos, cerrazón y retraimiento de su hija Catherine.

 

Quizás, sin querer, muy en el fondo, desprecia a Catherine.

 

“… Catherine, pero tu madre era rubia… y tenía un excelente gusto al escoger los colores…”

 

No obstante, desea, al fin, Catherine, encuentre una persona de su entorno y clase social, con el cual pueda desarrollar una familia y dar destino a su existencia.

 

Para ello, se apoya en Lavinia Penniman (su hermana), quien ha enviudado recién, y llega a vivir a la casa de los Slooper en Nueva York.

 

Lavinia, como tía de Catherine, asume con entusiasmo el encargo de Austin, y pone manos a la obra, procurando incentivar a la joven, a que asista a toda clase de celebraciones y se relacione con jóvenes de su círculo social.

 

“… con un golpe de ingenio como ese, tendrías un éxito en la fiesta de hoy…sería un modo excelente de empezar…”

 

En uno de esos bailes, hace su aparición Morris Townsend.

 

Morris, es joven, es apuesto, es inteligente, y trae todo el mundo europeo a cuestas, pues en ese continente viajó por años, entre cosas, dilapidando la herencia que recibió de sus padres.

 

Cuando se conocen, Morris se desvive en atenciones para Catherine, quien incrédula, al principio, no se da por aludida.

 

Pero Morris es insistente y comienza un largo camino de cortejo para atraer primero y para enamorar, después, a Catherine.

 

“…las alegrías de la vida duran poco tiempo…las penas del amor duran toda la vida… toda…”

 

Catherine, por fin se convence de que sus expresiones son sinceras y bienintencionadas y acaba enamorándose profundamente de Morris.

 

Todo parece “ir sobre ruedas”.

 

Sin embargo, hay dos pequeños inconvenientes.

 

Austin, el padre de Catherine, al que, si bien le parece atractivo Morris, desconfía en el fondo de sus verdaderas intenciones.

 

“…en qué se ocupa desde su regreso a Nueva York señor Townsend… estoy buscando trabajo… el haber estudiado en el extranjero debe serle de gran utilidad…no me dediqué a ningún estudio… me limité a perder el tiempo… recibí una pequeña herencia… y así fue como la gasté…”

 

El otro inconveniente “menor", es que Morris no tiene un centavo en su haber, pues como ya se dijo, todo lo “invirtió” en su estadía europea.

 

“… qué clase de trabajo preferiría…quiere decir que cuál sabría hacer… muy pocos… solo tengo juventud y salud… como dicen en los melodramas… es usted muy modesto, además de juventud y salud, tiene una mente muy clara... no sé nada de usted, pero por lo que veo es extremadamente inteligente…”

 

Así, el camino que parecía recto y plano, pronto se convertirá en sinuoso y un velo de infortunio cubrirá a todos los integrantes de esta historia.

 

 

“… ¡me estás diciendo unas cosas terribles! “… no espero que me creas, desde luego… llevamos toda la vida juntos y no te he visto aprender nada… con una sola excepción, hija mía, ¡que bordas muy bien!, lo reconozco…”

 

“… Catherine no sé qué va a ser de ti… en efecto padre… ni lo sabrás nunca… ¿no es así?...”

 

“… ¡pobre Morris! … ¿cómo puedes ser tan cruel?... ¡soy capaz de ser muy cruel!... ¡me han enseñado buenos maestros!

 

Película estadounidense de 1949, ganadora de cuatro premios Óscar de la Academia: mejor actriz (para Olivia de Havilland); mejor dirección artística; mejor diseño de vestuario blanco y negro, y mejor banda sonora. 

Dirige William Wyler. Actúan en los papeles principales: Olivia de Havilland, Montgomery Cliff, Ralph Richardson, y Miriam Hopkins.

Acto de amor

 

En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.

 

Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.

 

Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.

 

Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Corolario

 

            Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.

 

            Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.

 

            Si es así, coméntame.

 

            En casi contrario (se vale), también… coméntame.

 

Finalmente recuerda:

“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”

 

Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.

29 / agosto / 2026

Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

Agente Profesional de Seguros

9991-929563

 
 
 

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