Automóvil, uso y riesgos (realidad)
- Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

- 29 ene
- 7 Min. de lectura
En la entrega pasada “Tipos de Riesgo y sus consecuencias”, hablamos de las principales “fuentes” del riesgo e intentamos una posible clasificación.
Mencionamos tres apartados principales, a saber:
I. Por el origen que lo provoca,
II. Por el tipo de actividad a que nos dedicamos, o lo que poseemos, y
III. Por el grado de atingencia con que hacemos lo que hacemos
Desde luego, al no tratarse de algo exacto, la fuente del riesgo puede ser una combinación de factores que involucre razones de dos, o de las tres, categorías antes mencionadas.
Hablemos entonces de una fuente de riesgo muy común en nuestros tiempos: el automóvil.
Bien pudiera caer en la categoría II (lo que poseemos, en este caso el auto) y, también en la III (por el grado de atingencia o cuidado con que hacemos lo que hacemos, es decir, cómo manejamos dicho auto).
Sin importar la clasificación, lo importante es reconocer al vehículo automotor, como una fuente relevante de riesgo y, por ende, de consecuencias funestas.
El coche, como también se le conoce, en su momento se convirtió en uno de los inventos que más revolucionó nuestra existencia, al otorgarnos una independencia casi absoluta en nuestros desplazamientos, así en la ciudad, población o localidad de nuestra residencia, como en desplazamientos más largos a otras ciudades o poblaciones alejadas o, incluso, al extranjero.
Lo que, en la época de la carreta, implicaba largos y cuidadosos preparativos, en la era del automóvil, se convirtió en algo así como “puedo ir a dónde quiera, como quiera y, a la hora que quiera” con solo montarme y encender la máquina.
Esa libertad, la proliferación de los distintos modelos y el abaratamiento de los costos (que lo puso al alcance de casi todos), pronto, se convirtió en aglomeraciones, apuros y… más riesgo… más consecuencias funestas… más responsabilidad.
Hoy por hoy, quien es poseedor de una unidad vehicular, difícilmente puede presumir de no haber enfrentado algún percance derivado de su uso.
Veamos entonces, las principales consecuencias que derivan del uso del automóvil, luego entonces, derivan en una responsabilidad y, particularmente, cuáles son aquellas que cubre un seguro en la materia, en lo que se conoce de manera común como “Daños a Terceros”:
A) La responsabilidad civil en que incurra el Asegurado al usar el vehículo y que, como consecuencia de ese uso, cause daños materiales a Terceros en sus bienes,
B) De la misma manera, cuando a consecuencia de ese uso, cause lesiones corporales o la muerte a Terceros,
C) En caso procedente, la indemnización por daño moral,
D) Asimismo, los gastos y costos a que fuere condenado el Asegurado, en caso de juicio civil seguido en su contra con motivo de su responsabilidad civil.
E) Lo anterior se extiende a cubrir a cualquier persona que, con el consentimiento expreso o tácito del Asegurado, use el vehículo.
Es importante hacer notar que la procedencia de las coberturas anteriores, requiere del cumplimiento de ciertas reglas y formalidades.
También, que existen EXCEPCIONES, es decir, Riesgos NO amparados.
Así, en adelante, valdría la pena entrar al detalle de todo lo anterior.
Y…tú… ahora mismo…
¿Cuentas con un vehículo propio o, acaso, usas uno ajeno?

Amor (Amour) (ficción)
Anne, es una maestra de música. Georges, es su marido y, asimismo, profesor de música. Ambos comparten, aparte su profesión, la pasión por la música, especialmente, la clásica. Los dos están unidos por lazos de afectividad profundos y, por un destino, hasta ahora común. Eva, es la hija de ambos y ha seguido el destino musical de sus padres.
Anne y Georges, viven retirados de su actividad académica, a la que dedicaron toda su vida, de la cual guardan gratos recuerdos y gozan además del agradecimiento de todos aquellos que desfilaron como sus alumnos, muchos de ellos, ahora, exitosos concertistas.
Habitan un amplio departamento en el centro de Paris y en su condición de inactivos, se apoyan en todas sus actividades cotidianas. Anne todavía cocina y Georges hace diversas actividades en el hogar.
Podría decirse que la vida ha sido bastante generosa con este matrimonio, pues unidos por el amor, también lo están por su profesión y por la partitura, la cual no descuidan, pues entre otras cosas, procuran asistir a conciertos en cada oportunidad que tienen, o cuando son invitados por sus exalumnos.
Eva su hija, concertista también, está casada con un músico de origen inglés, con el cual radica en Londres. Sin embargo, cada vez que puede, visita a sus padres en Paris.
Aunque la edad avanza, Anne y Georges aun pueden valerse por sí mismos… hasta ahora.
Cierto día, reunidos en el antecomedor, Anne y Georges desayunan y conversan del concierto al que asistieron la noche anterior y, también de la necesidad de reparar la cerradura de su departamento, la cual encontraron con rasgos de forzamiento al volver de su velada musical.
“… imagínate si estamos en la cama y entran en la casa… por qué habría de imaginar semejante cosa… me moriría del susto… yo también me moriría…”
Georges le comenta a Anne que el pequeño frasco de sal ha quedado vacío. Ante su inmutabilidad, entiende que él debe buscar y resurtir el salero. Así, no tan convencido, se levanta de la pequeña mesa y comienza a buscar en la alacena, sin interrumpir la conversación que sostenía en voz alta con Anne.
Regresa a ocupar su lugar y, aunque sigue refunfuñando, continúa su desayuno y la plática.
Anne se ha quedado estática y no responde ni comenta nada. Por un momento Georges piensa que le ha dado por su lado, para no entrar en una polémica por algo tan fútil como un salero vacío.
De tal suerte, abandona ese tema y sigue conversando con su mujer. No obstante, Anne no responde ni reacciona a los comentarios de su marido. Fatigado él le inquiere si le pasa algo y ante la falta de respuesta, comienza a preocuparse.
“… qué te pasa… Anne… qué ocurre… soy yo…qué piensas…cariño… te lo ruego… “
Se levanta, toma un trapo de la cocina, lo humedece, y se lo aplica a Anne en cara y cuello, pero nada, su esposa… continua sin reaccionar.
Decide entonces que algo anda mal, apuradamente se echa una bata encima del pijama, y se dirige a la puerta de salida, con la intención de buscar ayuda. En su apresuramiento ha dejado el grifo de la cocina abierto, pero eso ahora no importa, importa el auxilio.
Cuando está a punto de abandonar el departamento, escucha que el agua ha dejado de fluir, regresa de inmediato a la cocina, ve que Anne continúa su desayuno y le inquiere si ella ha cerrado la llave. Anne le responde que sí.
“… qué haces… no has cerrado el grifo… qué te ocurre… te has vuelto loca… es una broma… cómo dices… estabas tomándome el pelo… de qué hablas… y por qué me hablas en ese tono… Anne déjalo ya no tiene gracia… pero que deje qué… pero… en ese momento has cerrado el grifo… claro… ¡tú lo habías dejado abierto!... “
Georges le platica lo que le ha pasado recién, pero Anne afirma no recordar nada y le pide le deje terminar su desayuno en paz.
El evento, sus consecuencias, vendrán a terminar con la vida apacible y armoniosa que forjaron en común esta pareja de ancianos aún enamorados uno del otro.
Se pondrá a prueba, a esta altura de la vida de ambos, el AMOR que siempre se han profesado.
Película en coproducción Austria-Francia-Alemania, nominada al premio Oscar 2013, en cinco categorías: mejor película, mejor actriz, mejor director, mejor guion original, y mejor película extranjera). Ganadora en esta última categoría. Ganadora en la categoría de mejor película en lengua no inglesa, en los Globos de Oro 2013. Ganadora en 2012 de la Palma de Oro del Festival de Cannes (mejor director). Ganadora 2013 en cinco categorías en los Premios César del cine francés (película, director, actriz, actor, guion).
Dirige Michael Haneke. Actúan en los papeles principales: Jean-Louis Tringtignant, Emmanuelle Riva, e Isabelle Huppert.

Acto de amor
En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.
Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.
Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.
Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Corolario
Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.
Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.
Si es así, coméntame.
En casi contrario (se vale), también… coméntame.
Finalmente recuerda:
“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”
Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.
27 / enero / 2026
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Agente Profesional de Seguros
9991-929563






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