Seguridad Vial (realidad)
- Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

- 30 oct
- 6 Min. de lectura
Acudí hace unos días a una conferencia de las diversas a que nos convocan las Aseguradoras, como parte de nuestra capacitación constante.
Por lo regular, este tipo de conferencias tienen dos objetivos fundamentales:
A.- Actualizar nuestros conocimientos en relación con la oferta de productos que constantemente está en proceso de mejora, y
B.- Abordar temas de índole normativo o legal en el cambiante mundo financiero y, por ende, en materia de Seguros.
En esta ocasión, mucho me sorprendió que la conferencia en sentido estricto no tuviese ninguno de los dos enfoques antes mencionados.
Por el contrario, su único propósito era introducirnos en un tema del que muchos hemos escuchado, pero del que desconocemos gran parte.
Estoy hablando de la SEGURIDAD VIAL.
Algunos, quizás, podamos presumir el haber tomado el curso de Educación Vial, requisito al obtener o renovar nuestra Licencia de Conducir, (otros, presumirán su “habilidad” para zafarse de la obligación mediante componendas o pretextos menores).
A los que “no nos quedó de otra”, seguro entramos al curso, pero… ¿Habremos siquiera escuchado lo que ahí se dijo?
De mi asistencia a la conferencia de SEGURIDAD VIAL aludida, llegué a dos conclusiones:
1/a.- La Educación Vial (enfocada a normas y reglamentos, derechos y obligaciones) vendría a ser sólo una parte del todo.
2/a.- La SEGURIDAD VIAL sería ese TODO, e incluiría:
El conocimiento, conciencia y aplicación de las normas y reglamentos.
Acciones de mejora continua en el entorno vial (infraestructura).
Sobre todo, medidas de PREVENCIÓN.
Así, el objetivo sería: el MEJORAMIENTO en su conjunto del ENTORNO en el que convivimos, a diario, peatones, conductores, ciclistas, es decir, los usuarios de las vías.
Las estadísticas que nos compartieron resultan sobrecogedoras:
1.- En el mundo, según lo expuesto en la conferencia, se producen al año 1,350, 000 (un millón trescientos cincuenta mil) muertes, a causa de hechos de tránsito,
2.- En México, la cifra rebasa más de 5,000 muertes cada año, como consecuencia de accidentes automovilísticos o hechos de tránsito,
3.- Cada año 40,000 personas más, si bien no fallecen, sufren lesiones de tal gravedad que los incapacitan de manera irreparable,
4.- Siete de cada diez personas que sufren una incapacidad, quedan con limitaciones de por vida, para caminar o moverse.
5.- Setenta y cinco por ciento (75%) de los incapacitados… NO VUELVEN A ENCONTRAR TRABAJO.
El gran propósito que nos plantea la Seguridad Vial y las consecuencias negativas que se podrían y deberían evitar, hacen de este tema, uno, en el que TODOS deberíamos interesarnos.
La conferencia fue impartida de manera directa por la asociación civil “Reacciona por la Vida”.

La chica del adiós/ The Gooodbye Girl (ficción)
Paula, bailarina y aspirante a actriz. Lucy, la pequeña y adelantada hija de Paula. Elliot, actor, cuyo gran deseo es triunfar en Broadway.
Paula ha tenido una azarosa vida y, en el amor, va de una relación desastrosa, a otra peor.
Tiene en su pequeña hija, a su principal motivo de vida.
A pesar de los infortunios, insiste en dar oportunidad al amor.
Lucy, casi en la adolescencia, es la precoz hija de Paula.
Es la compañera de vida de su madre, y testigo involuntario de sus frecuentes desventuras sentimentales.
Su inocencia, le otorga un crudo realismo (a veces cómico) a los fracasos en el amor de su madre.
Elliot, actor de profesión, esforzado y estudioso, se asume a sí mismo, con talento suficiente para llegar a ser un gran histrión.
Hace tiempo que viene buscando “el papel de su vida”, aquel que le proyecte, con su gran desempeño, al reconocimiento permanente.
Tres vidas se cruzan en un pequeño departamento en Nueva York.
Paula y Lucy van de compras al centro.
Están emocionadas (sobre todo Paula) pues se preparan para un cambio de residencia a Los Ángeles, California.
Al menos así se los ha hecho saber recién, Tony, el actual novio de Paula.
Cargadas de bolsas y de ilusiones regresan a su casa. Apenas depositar la carga, Paula a gritos convoca a Tony, pero solo el silencio le responde.
Al terminar de buscar por todo el departamento, se percata, en un lugar de la sala, casi escondido, hay un sobre, con su nombre. De manera apremiante lo abre y comienza su lectura.
Conforme avanza, su rostro se va transformando, pasando primero a mostrar, sorpresa, después incredulidad para, al final, con un llanto estentóreo dejar escapar todo el dolor que le produce la misiva.
“…desearía haber tenido algo que dejarles a ti y a la niña…”
“… pero sé que al final todo te irá bien… siempre puedes volver a bailar…”
Lucy acude al grito de su mamá y le inquiere qué pasa; por toda respuesta Paula le entrega la carta de Tony. Lucy con su característico sarcasmo infantil, exclama:
“… bueno, al menos, este si avisó…”
“… ¿significa esto que no vamos a ir a California? ...”
Ante la crueldad involuntaria, Paula termina derrumbándose.
Pero, lo anterior, no es más que el principio de las desgracias que le esperan a Paula.
A medianoche, el teléfono suena y suena. Lucy se despierta y le dice a su madre. Ella adormilada, responde, “duérmete, no es aquí”. Pero como el teléfono insistiera, a regañadientes se levanta a contestar: es Elliot.
Elliot, después de identificarse, le explica a Paula que ha alquilado el departamento y le pide que le abra la puerta del edificio, pues recién ha llegado, está abajo y, afuera, cae una tormenta. Paula le contesta que está equivocado y cuelga.
Elliot, desde luego, no se da por vencido, entra en el edificio, cuyo acceso está franco. Ahora está a las puertas del departamento, golpeando la puerta con insistencia.
Paula, finalmente, sin abrir totalmente, acepta conversar con Elliot en el quicio de la puerta.
Así se entera de que Tony, no solamente la abandonó, si no que, para terminarla, le subarrendó por tres meses el departamento a Elliot.
“… Tony me alquiló el departamento y se largó con el dinero… las abandonó a usted y a su hija…”
Una vez convencida de la cruda y dolorosa realidad, y ante las eventuales complicaciones legales que acarrearía su negativa, le acepta su derecho de inquilino a Elliot y le permite el acceso.
“…Entonces ¿cuál es el trato? … tengo un contrato en el bolsillo… ¿va a respetarlo o no? ...”
“…No quiero ponerme pesado, pero resulta que la ley está de mi lado…”
Ahora, dos adultos con múltiples retos y emociones acumulados, así como una niña inocente, deberán adaptar sus vidas a una convivencia que no se avizora ni cómoda ni agradable.
La vida te sorpresas, sorpresas te la vida, reza una canción.
Y sí, es cierto, y esas sorpresas, pueden significar amenazas o… también… oportunidades.
Película estadounidense, filmada en 1977, ganadora del premio Oscar, en la categoría de mejor actor, y ganadora en cuatro categorías en los Premios Globos de Oro, incluyendo mejor película. Dirige Herbert Ross. Actúan en los papeles principales: Richard Dreyfuss; Marsha Mason; y Quinn Cummings.

Acto de amor
En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.
Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.
Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.
Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.
Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.
Si es así, coméntame.
En casi contrario (se vale), también… coméntame.
Finalmente recuerda:
“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”
Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.
29 / octubre / 2025
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Agente Profesional de Seguros
9991-929563






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