¿Cuáles son los Seguros que se pagan cash? (realidad)
- Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

- 30 sept
- 8 Min. de lectura
Pues sí, en los tiempos de “meses sin intereses” y “abonos chiquitos para pagar poquito” existen, a contracorriente, Pólizas de Seguro cuya Prima a pagar no es posible fraccionar, es decir, hay que pagar cash.
Veamos:
1.- En entregas anteriores, hemos que afirmado que, salvo pacto en contrario, las Primas vencen al inicio del período de que se trate y, por ende, su pago es exigible en ese momento,
2.- También, que las partes pueden convenir el pago fraccionado de la Prima, en periodos de igual duración, y aplica la misma regla (las primas vencerán y serán exigibles al inicio de cada período fraccionado),
3.- Que existe un período de gracia de treinta días, que sólo aplica al primer pago (sea único o fraccionado),
4.- Que la aseguradora, está imposibilitada, de negar la cobertura alegando “falta de pago”, y
5.- Por tanto, en caso de siniestro, de la indemnización que corresponda, la Aseguradora SÍ te puede descontar las primas pendientes de pago (estando en tiempo y forma).
Ahora bien, nos encontramos con el siguiente artículo de la Ley Sobre el Contrato de Seguro (LSCS):
Artículo 39.- En los seguros por un solo viaje, tratándose de transporte marítimo, terrestre o aéreo y de accidentes personales, así como en los seguros de riesgos profesionales y en los seguros obligatorios a que hace referencia el artículo 150 Bis de esta Ley, no se podrá convenir el pago fraccionado de la prima.
¿Cuáles son estos seguros?
En primer lugar, hablando del seguro de daños, aquellos casos en que tengas necesidad de transportar mercancía y, por ende, de asegurar contra riesgos inherentes al recorrido, sea por mar, tierra o aire. Ojo, cuando se trate de un solo viaje.
En segundo lugar, cuando es la persona la que va a transportarse (fuera de su domicilio habitual) y requiere cobertura para accidentes personales (durante el trayecto, estancia y retorno) sólo para ese viaje específico. Lo que se conoce como “Seguro de Viajero”.
En tercer lugar, los Seguros de Riesgos Profesionales que cubren la posibilidad de ocasionar daños o perjuicios, a terceras personas, por el ejercicio de su actividad (como en caso de los médicos generales, médicos especialistas, abogados, de los propios agentes de seguros y, de otras profesiones).
En cuarto y último lugar, en el caso de los Seguros Obligatorios (artículo 150 bis de la LSCS).
Aquí cabe hacer mención de que dicho artículo es omiso en especificar cuáles son los “seguros obligatorios”, limitándose a señalar su característica principal:
“… que por disposición legal tengan el carácter de obligatorios…”
Visto así, tendríamos necesidad de “echarnos un clavado” en cualquiera disposición legal que haga obligatorio a un seguro.
Para avanzar en ello, en esta ocasión, destacamos el muy conocido caso del Seguro de Responsabilidad Civil Obligatoria para Autos, contemplado en el artículo 63 bis de la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal y, en el caso de la Ciudad de México (CDMX), en el artículo 46 de su Reglamento de Tránsito.
Hoy en día, la mayoría de las entidades federativas del país han incorporado en sus propias disposiciones de tránsito o de movilidad, esta modalidad de Seguro Obligatorio de Auto.
Pues bien, de acuerdo con el ya mencionado artículo 39 de la LSCS, las primas de los seguros antes enlistados, NO pueden fraccionarse. Es decir, hay que pagarlas de contado.
En los dos primeros casos (seguro de transporte y seguro de accidentes personales), al tratarse de un solo evento, fraccionar la prima respectiva, se hace innecesaria e impráctica.
En el tercer caso (seguro de riesgos profesionales), se trata de evitar la posibilidad de que los terceros afectados, queden desprotegidos, si el contratante incumple su obligación de realizar los pagos subsecuentes.
El cuarto caso (seguros obligatorios del artículo 150 bis de la LSCS) es, la propia naturaleza de este tipo de seguros, la razón de pagarlos de contado.
Parece algo complicado, pero si lo hablas antes con tu agente de seguros, él aclarará todas tus dudas.

Un viaje de sobriedad / The Outrun (ficción)
Rona tiene veintinueve años y una maestría en Biología. Daynin, su novio es un joven brillante con una carrera en pleno ascenso. Ambos, viven juntos en Londres. Andrew, el padre de Rona, es de oficio granjero. Annie, su mamá, dedicada al hogar y, ahora, a las actividades de su religión que profesa con profundidad. Viven, separados, en las Islas Orcadas, Escocia.
Rona tuvo una infancia en la que el mar y el viento de las Islas Orcadas, dejaron en su vida una huella imborrable.
“En las Orcadas se dice que las personas que se ahogan se convierten en focas… los llamamos Selkies…”
“… cuando hay marea alta, dejan su piel de foca en la noche y llegan a la costa como personas hermosas…”
“…y bailan juntos, desnudos a la luz de la luna…”
“… los Selkies regresan al mar al amanecer, a menos que sean vistos por alguien, en cuyo caso quedan atrapados en su forma humana, sin poder regresar…”
“…y permanecerán infelices en la tierra por siempre, pues pertenecen al mar…”
Vive, desde hace diez años en Londres, donde estudió su licenciatura y su maestría, consiguió un buen empleo en su profesión de Bióloga, mismo que recién ha perdido, a consecuencia de la enfermedad invisible del alcoholismo.
“…Cuando bebes, el alcohol, mejor dicho, el etanol, se absorbe en el torrente sanguíneo y pasa al cerebro… en el cerebro el alcohol confunde los mensajes entre las neuronas… funciona como intoxicante… así como depresor o relajante…”
“… el uso repetido de la droga daña nuestras vías neuronales… a tal punto…que jamás se reparan…”
Daynin, el novio que le ama intensamente, y con quien comparte sueños y su hogar es, además, inteligente y dedicado, cuestiones que le han valido (a diferencia de Rona) un ascenso en su empleo.
Con amor, tolera la debilidad de Rona por el alcohol, pero, las consecuencias cada vez más negativas que les acarrea a ambos, ahora mismo lo tienen sumido en la incertidumbre.
“…Ya ni siquiera te reconozco… qué quieres decir con eso… desearía que fueras otra persona…no digas eso… no puedo seguir así…”
Andrew, el padre de Rona, otrora propietario de su propia granja, ahora ha tenido que venderla y se conforma con vivir dentro del predio, en un antiguo remolque, como parte del acuerdo con el nuevo dueño.
Desde muy joven, a Andrew le diagnosticaron trastorno bipolar. Ya de adulto (esposo y padre), su enfermedad le ha ocasionado acudir al hospital, en confinamientos cada vez más prolongados. Las consecuencias saltan a la vista: ha perdido a su esposa, quien decidió separarse y, ahora… ¡la granja!
“… El día que nací mi padre se enfermó… tuvo uno de los episodios recurrentes que sufría desde la adolescencia…”
Annie, madre de Rona, siempre ha sido una mujer tradicionalista y dedicada a su hogar. Supo suplir las ausencias de Andrew en la granja y, de esta forma, criar y sacar adelante a su hija.
Los trances de crisis en Rona, a causa del alcohol, han ido aumentando en intensidad y frecuencia.
En cada uno, le promete a Daynin, por el amor que le profesa, que dejará de beber.
El más reciente episodio de frenesí alcohólico de Rona, donde ha forcejeado con Daynin, por una botella de licor que él intentaba arrebatarle, a ambos, les dejó como secuela, heridas en las manos.
“… para quienes somos propensos a las adicciones, el alcohol pronto se convierte en la forma habitual de aliviar la ansiedad y de lidiar con las situaciones estresantes…”
Después de ello, Rona solicita el ingreso a una institución especializada, con carácter de residente permanente para su rehabilitación.”
“… puedes decirme ¿por qué estás aquí Rona?… sí, vine por una referencia para rehabilitación… residencial… ¡quiero que me encierren! ...”
Como ingresar a una residencia de ese tipo es caro y complicado, le ofrecen como alternativa un Programa de Tolerancia Cero, basado en la abstinencia y reglas estrictas, tanto de asistencia, como de acompañamiento. Así, alcanza noventa días de sobriedad.
Ante ese logro, para ella, grandioso, decide viajar a visitar a sus padres en las Islas Orcadas y, así, protegida por el océano, complementar su rehabilitación.
Vive en casa de su madre, pero visita y ayuda en el trabajo de la granja a su padre, quien ahora es empleado donde antes fue patrón.
El mar, el viento tempestuoso, la presencia y el amor de sus padres, la vida apacible de los lugareños, los peces, las focas y otros animales, parecen obrar en favor de la recuperación total de Rona.
“… A veces se siente una vibración en las Orcadas… un estruendo bajo… un temblor se apodera de toda la isla… y de parte de tu cuerpo… pero claro, quizá sea solo tu imaginación…”
Después de un tiempo, decide regresar a Londres a retomar su vida.
El destino le tiene preparada una cruel sorpresa.
Ahora, en una nueva encrucijada, tendrá que decidir si tiene el valor de enfrentar, de una vez por todas, su grave adicción o, por el contrario, abandonar su vida… ¡a la volatilidad del alcohol!
“…la necesidad de beber puede salir de la nada… crees que lo superaste… pero de repente…solo deseas beber…
Película del Reino Unido, filmada en 2024, nominada en el Festival de Cine de Berlín y en los Premios BAFTA (equivalente británico del Premio Oscar). Dirige Nora Fingscheidt. Actúan: Saoirse Ronan; Saskia Reeves; Paapa Essiedu; Stephen Dillane; Lauren Lille; Seamus Dillane; Izuka Hoyle, Naomi Wirthner.

Acto de amor
En anteriores oportunidades hemos mencionado que la contratación de un seguro de vida, equivale a un acto de amor.
Primero: para contigo mismo, al reconocerte como ser humano sujeto a todos los riesgos que implica vivir la simple “vida diaria” y que la misma se vea perturbada por alguna eventualidad funesta.
Dicen, y dicen bien: “los accidentes no avisan, suceden”.
Segundo: para tus seres queridos y, en general, para las personas que dependen económicamente de ti, y a las cuales, de manera normal, tú vienes apoyando a cristalizar sus planes y proyectos. Para que, en tu ausencia, esos planes y proyectos no se trunquen.

Corolario
Ojalá tengas oportunidad de ver la película y te guste, como a mí.
Asimismo, espero que las notas de arriba te sean de utilidad.
Si es así, coméntame.
En casi contrario (se vale), también… coméntame.
Finalmente recuerda:
“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida (o un Seguro de Protección y Ahorro); probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”
Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud. Ellos trabajan en nuestro beneficio y contra el COVID-19.
25 / septiembre / 2025
Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
Agente Profesional de Seguros
Consultor Fiscal
9991-929563






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