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Patrimonio: Inventario y Valuación

  • Foto del escritor: Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
    Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval
  • 18 nov 2020
  • 3 Min. de lectura

Decíamos en una entrega anterior:



Sea cual sea tu método de “hacer fortuna”, en algún punto del camino habrá que hacer un alto, para conocer lo que se tiene, para detallar el patrimonio, y así tomar acciones para mantenerlo, protegerlo, incrementarlo y, ulteriormente, decidir sobre su destino.”


Es decir, necesitamos:


a).- Realizar un inventario de nuestro patrimonio,


b).- Hacer un avalúo de dicho patrimonio,


c).- Proteger nuestro patrimonio,


d).- Incrementar el patrimonio (tomar acciones para),


e).- Decidir su destino


Hablemos en esta oportunidad de los dos primeros puntos: Inventariar y Valuar.

Inventariando nuestro patrimonio


Llevar a cabo un inventario de nuestro patrimonio, puede resultar sencillo o complejo, dependiendo del tipo de bienes que lo conformen. Como hemos ya planteado, de común, un patrimonio se integra con:


Bienes inmuebles: tales como casa habitación, edificios, terrenos, entre otros, y


Bienes muebles: vehículos, mobiliario y enseres, inversiones (en acciones, bonos, valores, negocios, etc.).


En el caso de los bienes inmuebles, realizar un listado de los mismos será, salvo casos especiales, una tarea relativamente sencilla. Dicho listado deberá contener, al menos, los siguientes elementos:


-Ubicación,

-Características físicas,

-Documento de propiedad (Escritura, Factura, etc.),

-Gravámenes,

-Estado de mantenimiento actual,

-Uso, propósito o destino


Los bienes muebles, (susceptibles de movimiento y traslado) pueden presentar un grado de dificultad mayor, razón por la cual (de la misma manera que al realizar un Inventario en un Comercio o en una Industria), habrá que planear las acciones necesarias para su correcto levantamiento. Por ejemplo, no será lo mismo hacer un listado de autos, motos y bicicletas, que detallar un lote de joyas, o de pinturas o cuadros, o de artículos ornamentales. Los datos mínimos a describir serán:


· Ubicación o localización,

· Tipo de bien o descripción,

· Documento de propiedad (Factura, Recibo, Endoso, etc.),

· Gravámenes,

· Características físicas (materiales que lo conforman),

· Si se trata de una sola unidad, o forma parte de un par, de un juego, de un lote, o de un paquete,

· Atribuciones que lo hacen único o singular (antigüedad, procedencia, escasez, volumen, textura, base, materiales preciosos, marcas o firmas especiales, entre otros)


Como podemos concluir, llevar a cabo un Inventario de nuestro Patrimonio, puede llegar a ser algo engorroso, pero desde luego, es necesario. Ya lo dice el refrán:


El que no sabe, es como el no ve

Valuando nuestro patrimonio


Trátese de Bienes Inmuebles o de Bienes Muebles, lo ideal será siempre contar con Avalúo reciente, realizado por Perito autorizado y reconocido para tal propósito.


Como lo anterior no siempre es posible ni práctico y, en ocasiones, no resulta costeable, existen otras formas alternativas (aunque no tan certeras como el avalúo) de asignar un valor a nuestro a nuestro patrimonio. A continuación te describo algunas de ellas:


Valor documental:

Es el valor contenido en el documento de origen del bien: Escritura Pública; Factura; Factura “judicial”; Recibo; Endoso; Contrato de Compra-Venta, entre otros.


Dependiendo del tipo de documento de que se trate, el valor contenido en el mismo, puede resultar representativo o actual, o bien, servir sólo como referencia o punto de partida para una posterior actualización.


Valor Comercial:

Es el valor que el “mercado” le atribuye al bien. Por lo regular, dicho valor, proviene de apreciaciones, estudios o publicaciones, elaboradas por particulares, en donde el tipo, ubicación y estado del bien, juegan un papel fundamental.


Por citar un ejemplo, en el caso de los autos, existe el afamado “Libro Azul”, que manejan, principalmente, las Agencias distribuidoras de vehículos, cuando adquieren (como parte de su actividad) unidades usadas.


Valor Convenido:

Resulta del acuerdo de voluntades, entre dos o más particulares, acerca de la valor que le atribuyen a un bien, sea con base en algún indicador o punto de referencia, o sea de manera apreciativa.


Valor contable:

Es valor de un bien, que se desprende de registros, libros o sistemas de contabilidad, sea de Personas Físicas o de Personas Jurídicas.


En ocasiones, deberemos tomar una combinación de todos los métodos anteriores, para llegar a un valor “real” de nuestro patrimonio.


Desde luego, también resulta recomendable, acudir a la asesoría, apoyo u opinión de un profesional (contador, abogado, actuario, arquitecto, agente de seguros, fedatario, entre otros).


Una vez valuado nuestro Patrimonio, recuerda que debes restar de dicho valor, el monto de las Deudas contraídas y pendientes de satisfacción, ya que éstas, como ya se comentó, también conforman el Patrimonio Neto.


Llegado a este punto, tendremos ya una base para las acciones subsiguientes: proteger, incrementar, decidir destino.

Finalmente recuerda:


“¡Si eres de los que piensan: no puedo pagar un seguro de vida; probablemente lo necesites más que aquellos que si pueden pagarlo!”


Apoyemos, reconozcamos y respetemos a nuestros médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, operadores de ambulancias, personal de intendencia y a todo el gremio de la salud.


17 / noviembre / 2020

Gonzalo Guillermo Miguel Sandoval

Agente Profesional de Seguros

Consultor Fiscal

www.retiroatiempo.com

9991-929563


 
 
 

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